La Danza del Venado es una danza de tipo ritual cultivada por los indígenas mayos y los yaquis, de los estados de Sonora y Sinaloa. Puede ser comprendido como un vistoso performance de gran valor simbólico, estético y antropológico, en donde se representan los avatares de la cacería del venado. Cabe mencionar que este último, por las muchas ventajas que ofrece para la subsistencia de las comunidades indígenas mencionadas- sobre todo en otros tiempos, es considerado como un héroe cultural para estas etnias, y es celebrado con sincero agradecimiento, por parte de los paskolas, los cazadores, a través de danzas como la del Venado. Conozcamos más detalles acerca de este ritual dancístico, también de gran interés para el turismo.

Se piensa que la Danza del Venado ha sufrido muy pocas alteraciones desde los tiempos prehispánicos y que tanto su letra como la música que incluye no ha cambiado mucho desde aquel entones. Los instrumentos que se utilizan para interpretar esta danza son los siguientes: flauta de carrizo, con tres agujeros; tambor de parche, elaborado con piel de vaca o de venado y percutido con una vara de madera, manipulada por la misma persona que toca la flauta; tambor de agua, el cual se elabora con un guaje o calabaza hueca colocado boca abajo sobre el agua acumulada en una batea. La jícara en cuestión es golpeada con un palo para producir un sonido grave. Otros instrumentos musicales de origen prehispánico utilizados en la Danza del Venado son: las sonajas, los raspadores y la tenábaris.

Los paskolas son los protagonistas de la danza y se afanan en darle muerte a este animal. Tanto los bailarines que representan a los cazadores como el que representa al venado, llevan máscaras de madera, barbas de ixtle y en el rostro, pintura blanca combinada con negra. Además de su indumentaria tradicional, portan arco, flechas, sonajas y cascabeles.

El venado, en cambio, va descalzo, desnudo del torso y los puños llenos de pañuelos. En ocasiones se cubre parte de la cara con un paliacate.

Tanto esta sugestiva danza, como muchas otras, no solo de los estados de Sinaloa o Sonora, ni pertenecientes solamente a los indígenas mayos o los yaquis, integran parte del valioso patrimonio intangible de México. De tal manera que los turistas que disfrutan de las bellezas de nuestro país, pueden conocer no solamente monumentos, edificios, templos, conventos, haciendas y sitios arqueológicos de gran valía, sino además, tradiciones y elementos culturales como la Danza del Venado, un mensaje de contacto con la naturaleza y ancestrales visiones de vida, directo desde el México profundo.